Monday, December 07, 2015

¡TRABAJAD, TRABAJAD MALDITOS!


                                                        "Y Yahvéh setenció a Adán: Ganarás el pan con el sudor de tu  
                                                          frente" [El Génesis]

A uno le viene a la mente una de las mejores escenas del cine. Aquella en la que un trabajador alienado y cosificado (Charlot) se equivoca, rompe la rutina, se vuelve loco y es tragado por la máquina. El progreso tecnológico acaba con el obrero, el despido sin indemnización por parte del empresario. El vagabundo, el miserable es zambullido en la invisibilidad hasta que cae en sus manos el trapo rojo que alzado al aire se convierte en la "bandera roja" de la libertad. La verdad, otros tiempos en una sociedad donde las cosas estaban claras y donde a pesar de todo el movimiento obrero podía alzar la voz.
Hoy las cosas se ven de otro modo. El trabajador es concebido como capital humano que se  "ha de arriesgar". Pero en el fondo se mire desde la derecha o desde la izquierda lo que sobre sale es una ética que convierte un derecho en un debe.

Ética del trabajo

El capitalismo en sus inicios, gracias al protestantismo desarrolla una ética mediante la cual el ser humano se salvará por sus obras (calvinismo). Es sintomático que esta ética va a ser asumida por todos, derechas o izquierdas. ¡Cuantas veces hemos oído aquella frase de que el que no trabaje que no coma! Los excesos de dicha ética llevan a forzar al trabajador. A uno no se le olvida que el frontispicio del campo de exterminio nazi recibía a los judíos con la frase de que "el trabajo dignifica al hombre". Pero tampoco se nos olvida que el hombre nuevo del estalinismo se encontraba también en el trabajo (del gulag). Quisiera citar aquí a uno de los supervivientes de aquél infierno en una de sus obras más maravillosa:  "La primera ilusión quedaba pronto enterrada. Era esta la quimera del trabajo, de ese mismo trabajo sobre el que los portones de todos los campos rezaba, obligatoria según el reglamento de prisiones, la inscricipción. HONOR Y GLORIA AL TRABAJO, EJEMPLO DE ENTREGA Y HEROISMO. Cuando el campo lo único que podía inculcar era odio y repulsión hacia cualquier trabajo" (Varlam Shalámov, Relatos de Kolima).
La verdad es que todo esto queda muy lejos de las tesis marxistas cuyo objetivo no es otra cosa que la abolición del trabajo asalariado. Lejos de estas tesis quedan algunas propuestas que se consideran modernas; entre otras cosas porque no rompen con la lógica productivista y al mismo tiempo se olvidan de que cuando el Estado y/o municipio se convierten en empresarios están haciendo la competencia  al capital privado en la extracción de la plusvalía.
La ética marxista se basa en la liberación y emancipación. Es decir en abolir las condiciones que llevan a la explotación del proletariado y en la apropiación del trabajo excedente. Esto pasa por lo que explicaba muy bien el yerno de Marx: por el derecho a la pereza. La lucha por las ocho horas (qué lejos). Y por caminar hacia una sociedad donde el trabajo libere.
Quizás el problema resida en que confundimos el trabajo con el empleo asalariado. ¡No queremos trabajar en ciertas condiciones que denigran a la persona! El trabajo es una categoría esencial. Como dirá Agnes Heller, es la esencia genérica del ser humano. Más bien, como defendió G. Lukács en su última obra -no traducida- La Ontología del Ser Social, el trabajo es la categoría ontológica  central. Sin el trabajo el ser humano dejaría de existir, tal como ha sido su evolución. Y en esto, tanto Heller como Lukács no hace más que seguir los pasos de Engels y de la antropología. Ahora bien cada  formación social desarrolla su propia especificidad. Y el capitalismo ha afianzado la categoría del trabajo asalariado que se basa en la explotación y dominación

¿Trabajo?

"El que quiera que no trabaje, pero no tendrá derechos" Esto me decía un "marxista" en una discusión. Estupendo. ¿Pero  qué es el trabajo? Creo que este marxista me retrotraía al gran A. Smith o al  gran D. Ricardo a los cuales estimaba el mismo Marx  a pesar de superarlos. Pero aquello no era lo que pensaban o defendían tanto Marx  como Engels. Se vuele a confundir trabajo con el producto. Habrá que volverlo a decir: lo que compra el capitalista /empresario no es el resultado de la producción que es el trabajo realizado; lo que se compra es la capacidad de trabajar que tiene cierta persona que deviene por tanto una mercancía más que compra el capitalista y que se le domina fuerza de trabajo.
Por consiguiente, el capitalismo sólo se remite al trabajo asalariado es decir, a toda aquella mercancía de la que puede extraer plusvalía. Es decir la fuerza de trabajo es una  "mercancía que utiliza" el capital. Y en momentos de crisis, como el final de la Segunda Guerra Mundial o incluso en los treinta es el Estado el que se convierte en empresario. Pero como competidor propone sus propia condiciones
Y en las condiciones en las que el Estado se convierte en capital que ocurre. Sólo es posible en momentos en que hay situaciones excepcionales como la crisi del 29 de la que salen los USA mediante el New Deal y mediante un keynesianismo militar..... Pero estamos en otra época en la que las perspectivas son la deriva hacia el trabajo esclavo y hacia una barbarie donde lo único que le importa a este capitalismo es la mercantilización de la vida. Para este tipo de capitalismo el trabajo como hemos conocido hasta ahora es una inmundicia. Pero sobre esto volveremos.

Javier Méndez-Vigo

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