Sunday, April 03, 2016

POBREZA Y CAPITALISMO SENIL (1)



Para el marxismo (o sea, para la ciencia) la pobreza se identifica con la condición de obrero. Un pobre es un obrero. Si se tiene trabajo que remunere el valor de su fuerza de trabajo, es decir, que le permita sobrevivir, será un pobre virtual, si no tiene, será un “pobre real”” [Eduardo Sartelli

La crisis sistémica ha conllevado a un “paro de masas” y a la creación de una nueva categoría que se denominan “trabajadores pobres”. Algo ha cambiado para que la pobreza se haya extendido hasta grados inasumibles. Precisamente la pobreza actual no se puede desligar del paro estructural que sufren las sociedades desarrolladas. Una pobreza que la ideología dominante criminaliza y por consiguiente echa las culpas a aquellos que la sufren

Ya en Renta básica y trabajo afirmaba que “desde el neoliberalismo lo de menos es la responsabilidad social”. Para el neoliberalismo la responsabilidad social consiste en maximizar el beneficio, ya que para la empresa este no es más que un instrumento del accionista, que es no- propietario. No podemos olvidar que dicha ideología ha construido su propia neolengua donde al “individualizar” las relaciones sociales ya no se habla ni siquiera del trabajador, sino que se introducen términos como capital humano

Por otra parte, cuando habla de liberalización no está hablando más que nos decían aquellos defensores del liberalismo económico del siglo XVIII. Pero aquel liberalismo, que pudo ser progresista en sus comienzos, en la época del “capitalismo senil” no puede significar otra cosa que la desregulación del mercado de trabajo y a la vez el debilitamiento del poder sindical.

¡QUÉ MERCANCÍA?

El capitalismo es un sistema económico que consiste en la producción y venta de mercancías para sacar un beneficio. Veamos solo la primera parte del enunciado. Y nos encontramos con la realidad de que las “mercancías” no se producen sola. Un coche, un avión, un reloj no se “autoproduce”, sino que necesita de alguien que lo produzca. Este ser (que no es capital humano) es una persona que tiene la “capacidad de trabajo”; con la salvedad de que para que esto ocurra se necesita del capital que lo contrate. Siguiendo a Eduardo Sartelli nos encontramos que “el capitalista contratará al obrero para realizar su actividad (trabajar) con sus (del capitalista) medios de producción. Ese contrato incluye una compra-venta: el obrero vende al capitalista una cantidad determinada de su capacidad de trabajo, no su trabajo, que es el resultado de la actividad de trabajar y pertenece al capitalista porque compra todos los elementos necesarios: los medios de producción, pero también la capacidad para trabajar

A esta “capacidad de trabajo” es a la que denominamos Fuerza de Trabajo. El capital (sea privado o público) no compra trabajo, sino que compra la “capacidad de trabajo”; es decir compra la fuerza de trabajo para que produzca mercancías. Es una falacia el hecho de que el trabajo [asalariado] sea algo que no dependa de las relaciones sociales. Y en consecuencia la “administración pública” que sustituye el papel del empresario, lo que está haciendo no es otra cosa que “competir” con el capitalista con todo lo que esto conlleva. 

El liberalismo clásico (Loke) y por tanto toda la ideología revolucionaria burguesa propugnaba igualdad y libertad (en el frontispicio de la revolución americana y francesa se nos decía que “todos nacemos libres e iguales”) y se construía la teoría del contrato. De aquí que a nivel económico se nos presentaba que en el mercado contrataban dos personas libres y que era el mercado el que conseguía el equilibrio. Ni que decir como ha quedado dicha concepción en la ideología neoliberal.

Es verdad, nuestras sociedades se basan en el contrato. Ahora bien, situación queda coja en los términos que relatamos. Porque además del mercado se da lo que conocemos como la organización. Como ya dije en Renta Básica y trabajo nuestras sociedades funcionan a partir de una contractualidad que asume una dualidad: la individualidad y el entre- todos (como bien desarrolla Jacques Bidet). Sin embargo, lo que me interesa con esto es defender el hecho de que las “relaciones no se dan entre iguales”, o, dicho de otra forma: que las relaciones son asimétricas. Que frente a la contractualidad interindividual que es la que se produce en el contrato entre individuo y empresario, existe una contractualidad central que se superpone y determina a la otra. Por tanto, la relación salarial entraría dentro de estas coordenadas. Es decir, que, si bien “el trabajador y el capitalista son hombres libres e iguales a nivel interindividual, la relación nunca es simétrica, sino más bien asimétrica”.

PARO DE MASAS Y POBREZA

A partir de los 80 el EB y, por lo tanto, el pacto keynesiano que lo sustenta, recibe un duro golpe y es sustituido por otro tipo de política económica (monetarista). Pero para que se produjera el triunfo de dicha política entre otras cosas era necesario que el proletariado fuera derrotado. La venganza de Tatcher después de la “Huelga de los mineros” es el inicio para la conquista de la hegemonía político y cultural de lo que hoy conocemos como neoliberalismo.

El capitalismo va construyendo su propio “espacio geográfico”. ¿qué estamos diciendo? Tan solo me remito al caso español. La década de los 80 se estabiliza el EB. Un Estado débil y que se se construye a partir de un pacto social a la salida de una dictadura. Un Estado que se construye cuando en toda Europa se estaba produciendo precisamente un asalto a los cimientos del mismo. En dicha época el capitalismo europeo se enmarca en una nueva división internacional del trabajo. Dicho hecho supone en el Estado español una desindustrialización, cuyo caso más fragante fue el cierre de AHM. Se desindustrializa grandes regiones convirtiéndolas en un eral.

A la vez el capitalismo internacional divide al Movimiento Obrero. El capitalismo busca otro nuevo modelo productivo. Es lo que se conoce en economía como la flexibilidad. Otro termino maravilloso de la nueva neolengua. Un término que podemos definir como “la supresión de todas las coacciones legales y de todas las rigideces sociales, la relación de todas las prácticas colectivas, e individuales con el único fin de volver más fluido y más rápido el proceso de reproducción del capital, al que en adelante nada debe obstaculizar” [BHIR]

El capitalismo quiere un trabajador flexible, pero esto significa incertidumbre y el pacto keynesiano (basado en una serie de derechos) lo hacía imposible. Fue preciso acabar con esos derechos y volver a “mercantilizar” la fuerza de trabajo. Volveremos más adelante sobre esto. Lo que interesa ahora es afirmar que con lo dicho se estaba lanzando un torpedo en la línea de flotación de las relaciones sociales.

Con la flexibilización del trabajo se consigue que el colectivo de los trabajadores estalle y que su segmentación se agrave. Lo que se consigue con el nuevo modelo es la fragmentación de la clase obrera que lleva a distinguir tres grupos de trabajadores: a) El núcleo central que es relativamente estable, cualificado, bien remunerado; b) la periferia que comporta dos grupos, los asalariados a tiempo completo y poco cualificados y la masa flotante de “precarizados” Pero esta nueva política económica implementada desde las instituciones (contractualidad central) exige un derecho positivo que lo legalice. Exige que el mercado de trabajo no tenga trabas…….
Javier Méndez- Vigo.



Thursday, March 17, 2016

REPARTIR LA MISERIA


El capital busca siempre acelerar la competencia entre los trabajadores. Cuando no llega con el proceso de innovación, apela a la inmigración: combate a sus obreros con los obreros extranjeros” [Eduardo Sartelli]
Releyendo a PièrreLarrouturou uno se puede preguntar dónde están las grandes reivindicaciones y/o conquistas del Movimiento Obrero del último cuarto de Siglo. En la década de los 80-90 los gobiernos socialdemócratas, en particular en Francia hablaban del “Reparto de Tiempo de Trabajo”; es decir de las 35 horas, sin olvidar que dicha propuesta iba vinculada a las Rentas Mínimas de Inserción. Sin embargo, PièrreLarrouturou pedía incluso salir de las 35 horas y defendía la “semana de cuatro días”. Para Pièrre“era necesario reducir el número de las jornadas trabajadas y no solamente el número de horas
Hacia el Paro de Masas
El caso español es fundamental para adentrarnos en la problemática actual. La década de los ochenta es la década de afianzamiento de nuestro Estado de Bienestar y de nuestra entrada en la Unión Europea y por tanto en el mercado internacional. Primero hay que partir del hecho de que el EB se construye mediante un “pacto” entre el Antiguo Régimen y los Partidos de la Izquierda tradicional (la socialdemocracia y el Eurocomunismo), de dicho pacto sale el régimen del 78 y un EB débil. Y la entrada en la UE se realiza en medio de una crisis económica y en el momento en que en Europa se produce una nueva “división social del trabajo”. Dicha división tenía como objetivo la “desindustrialización” de España. Son los años del Gobierno Solchaga, cuando se cierran los AHM.
La revista Comunismo de la ex LCR tiene varios artículos que describen perfectamente lo que estamos diciendo. Simplemente me interesa destacar uno en el que habla sobre las “reestructuraciones sectoriales” donde se decía que “todas las reestructuraciones sectoriales suponen para los trabajadores, desempleo, congelación salarial, movilidad de plantilla, aumentos de productividad, etc. En este sentido, los trabajadores no deben caer en la trampa que le tiende la patronal y las direcciones reformistas de los sindicatos y que lleva a embellecer los planes de reestructuración sectoriales como más racionales, más humanos, et.” [Comunismo nº6]
Nuestro EB se constituye precisamente en el momento en el que los dos primeros gobiernos neoconservadores y neoliberales iniciaban el asalto a las conquistas sociales y al debilitamiento del EB a nivel internacional. Aún tendría que pasar algo crucial desde nuestro punto de vista, que ocurriría en la década de los 90: la derrota del estalinismo. Derrota que supondría una quiebra ideológica; pero que ha sido importantísima para que el capitalismo iniciara una nueva fase de internacionalización. Derrota que conllevaba dos objetivos a cumplir: 1) una apropiación ilimitada de los recursos posible gracias a la privatización de la propiedad colectiva, 2) y como resulta de lo dicho una creación de una fuerza de trabajo mundializada. Hechos que permiten a principios de este siglo el tener un “ejército de reserva” inmenso.
Pero además, en la década de los 90, quedaba un nuevo impulso: los Tratados de Libre Comercio (los antecedentes del TTIP). Todo esto, como dicen algunos economistas, ha transformado profundamente la estructura económica de los países capitalistas; creando además una nueva clase obrera. Estos Tratados han servido, y no tienen por qué dejar de hacerlo en una asalaración de otras capas. Hablando de México después de la firma en los 90 del Tratado del Libre Comercio “la tasa de salarización (la proporción de asalariados en el empleo) aumenta de forma continua, pasando del 33% al 42% en el curso de los últimos 20 años”. Pero para llegar a este hecho es preciso la “colaboración de clases”. Siguiendo el ejemplo de México nos encontramos con que “la clase obrera, si bien protagonizó luchas locales contra la ofensiva neoliberal, vio como pasaba por encima la aplanadora neoliberal con la complicidad de sus direcciones” [Jimena Vergara, La clase oculta]
El objetivo de todas estas políticas ha supuesto la desaparición de la “clase media”, es decir la creciente proletarización de la población mediante rebajas salariales se consigue que aquellas capas que vivían bien acaben teniendo las mismas condiciones de trabajo que la de la clase trabajadora. Y esta política se comenzó a compartir por parte de los Gobiernos de Felipe González.
Una Sociedad posfordista; ¡hacia los salarios bajos!
Un cambio en el modelo productivo, un nuevo tipo de empresas, pero al mismo tiempo había que terminar con las conquistas sociales. Y en esto ha tenido que ver mucho los aspectos institucionales. Es decir, que ha sido preciso que la reseestructuración productiva tenga el soporte institucional. Desde el liberalismo económico y desde el neoliberalismo se nos dice que los individuos “se contratan libremente” en el mercado. El neoliberalismo ha ido todavía más lejos. Partiendo de una lógica malthusiana pervierte el lenguaje. Su gran triunfo (lo digo por el hecho de que ha hecho mella en la ideología socialdemócrata, convirtiendo a la dirección en social-liberal) ha sido instaurar una neolengua sustituyendo los términos del lenguaje marxista. Ya no se habla de fuerza de trabajo; sino que el neoliberalismo habla de capital humano y dice que precisamente dicho capital es su propiedad. Ahora bien el capital arriesga cuando va al mercado; sin embargo el capital humano (la fuerza de trabajo) no arriesga, ya que a veces se acomoda al vivir del Estado. Conclusión: dicho capital humano juega con ventaja y por consiguiente hay que quitarle dicha ventaja para que arriesgue.
Lo que olvida dicha ideología conservadora es que las relaciones son asimétricas no se producen en igualdad. Sino que lo mismo que se da una contractualidad interindividual entre el capital y el trabajador, existe también una contractualidad central que positiviza y sanciona las leyes que estructuran el mercado de trabajo y al mismo tiempo estructuran las sociedades capitalistas. ¡Una vez envuelta la realidad en una nueva ideología! Se puede dar una vuelta de tuerca en la explotación. Y es lo que se hace con el postfordismo
En el Estado español nos hemos encontrado que a lo largo del último cuarto de siglo nos hemos convertido en una sociedad de servicios, basada en el trabajo flexible y en la temporalidad de los contrataos. Una forma sibilina por parte de la patronal ha sido el introducir la subcontratas. Pero para esto fue necesario (desde la contractualidad central) el institucionalizar la “nueva trata de personas”: las ETTs.
Hay que tener en cuenta el hecho que el pacto keynesiano de postguerra supuso una serie de derechos y una economía basada en la cogestión; lo cual hacía que se caminara hacia una sociedad de pleno empleo. El trabajador se encontraba en una situación “segura”, donde si alguna vez caía en paro era por problemas técnico y tenía la vida asegura. Sin embargo, lo que ha venido a denominarse la “acumulación flexible” [David Harvey] que la economía se enfrente con las rigideces del fordismo y se apela a la flexibilidad laboral y esto “implica altos niveles de desempleo estructural y reconstrucción de calificaciones, módicos aumentos (si los hay) en el salario real y el retroceso del poder sindical” [David Harvey,La condición de la posmodernidad]. Desde el Estado (las distintas [contra]reformas se establece la subcontratación organizada para repartir la miseria y para rebajar el salario. Con lo que se lanza un torpedo a la línea de flotación de las relaciones de producción que se daban en el fordismo. Lo que ahora se necesita es el trabajador por horas e incluso el trabajo contratado a cero horas (es decir a disposición total de laempresa)
En el Estado español esto se consigue el las [contra] reformas llevadas a cabo a lo largo de la década de los noventa. A partir de lo dicho se consigue un mercado de trabajo dualizado lo que lleva al riesgo de pobreza yexclusión social. Desde entonces estamos en un ciclo cerrado donde las políticas se retroalimentan. Las distintas reformas de esta década pretendían crear empleo. Pero era empleo adecuado a las condiciones de la política económica neoliberal, lo que conllevaba la desregulación del mercado de trabajo mediante la instauración de una cultura de la precariedad y una progresiva individualización de las relaciones laborales

Javier Méndez- Vigo Hernández

Monday, December 07, 2015

¡TRABAJAD, TRABAJAD MALDITOS!


                                                        "Y Yahvéh setenció a Adán: Ganarás el pan con el sudor de tu  
                                                          frente" [El Génesis]

A uno le viene a la mente una de las mejores escenas del cine. Aquella en la que un trabajador alienado y cosificado (Charlot) se equivoca, rompe la rutina, se vuelve loco y es tragado por la máquina. El progreso tecnológico acaba con el obrero, el despido sin indemnización por parte del empresario. El vagabundo, el miserable es zambullido en la invisibilidad hasta que cae en sus manos el trapo rojo que alzado al aire se convierte en la "bandera roja" de la libertad. La verdad, otros tiempos en una sociedad donde las cosas estaban claras y donde a pesar de todo el movimiento obrero podía alzar la voz.
Hoy las cosas se ven de otro modo. El trabajador es concebido como capital humano que se  "ha de arriesgar". Pero en el fondo se mire desde la derecha o desde la izquierda lo que sobre sale es una ética que convierte un derecho en un debe.

Ética del trabajo

El capitalismo en sus inicios, gracias al protestantismo desarrolla una ética mediante la cual el ser humano se salvará por sus obras (calvinismo). Es sintomático que esta ética va a ser asumida por todos, derechas o izquierdas. ¡Cuantas veces hemos oído aquella frase de que el que no trabaje que no coma! Los excesos de dicha ética llevan a forzar al trabajador. A uno no se le olvida que el frontispicio del campo de exterminio nazi recibía a los judíos con la frase de que "el trabajo dignifica al hombre". Pero tampoco se nos olvida que el hombre nuevo del estalinismo se encontraba también en el trabajo (del gulag). Quisiera citar aquí a uno de los supervivientes de aquél infierno en una de sus obras más maravillosa:  "La primera ilusión quedaba pronto enterrada. Era esta la quimera del trabajo, de ese mismo trabajo sobre el que los portones de todos los campos rezaba, obligatoria según el reglamento de prisiones, la inscricipción. HONOR Y GLORIA AL TRABAJO, EJEMPLO DE ENTREGA Y HEROISMO. Cuando el campo lo único que podía inculcar era odio y repulsión hacia cualquier trabajo" (Varlam Shalámov, Relatos de Kolima).
La verdad es que todo esto queda muy lejos de las tesis marxistas cuyo objetivo no es otra cosa que la abolición del trabajo asalariado. Lejos de estas tesis quedan algunas propuestas que se consideran modernas; entre otras cosas porque no rompen con la lógica productivista y al mismo tiempo se olvidan de que cuando el Estado y/o municipio se convierten en empresarios están haciendo la competencia  al capital privado en la extracción de la plusvalía.
La ética marxista se basa en la liberación y emancipación. Es decir en abolir las condiciones que llevan a la explotación del proletariado y en la apropiación del trabajo excedente. Esto pasa por lo que explicaba muy bien el yerno de Marx: por el derecho a la pereza. La lucha por las ocho horas (qué lejos). Y por caminar hacia una sociedad donde el trabajo libere.
Quizás el problema resida en que confundimos el trabajo con el empleo asalariado. ¡No queremos trabajar en ciertas condiciones que denigran a la persona! El trabajo es una categoría esencial. Como dirá Agnes Heller, es la esencia genérica del ser humano. Más bien, como defendió G. Lukács en su última obra -no traducida- La Ontología del Ser Social, el trabajo es la categoría ontológica  central. Sin el trabajo el ser humano dejaría de existir, tal como ha sido su evolución. Y en esto, tanto Heller como Lukács no hace más que seguir los pasos de Engels y de la antropología. Ahora bien cada  formación social desarrolla su propia especificidad. Y el capitalismo ha afianzado la categoría del trabajo asalariado que se basa en la explotación y dominación

¿Trabajo?

"El que quiera que no trabaje, pero no tendrá derechos" Esto me decía un "marxista" en una discusión. Estupendo. ¿Pero  qué es el trabajo? Creo que este marxista me retrotraía al gran A. Smith o al  gran D. Ricardo a los cuales estimaba el mismo Marx  a pesar de superarlos. Pero aquello no era lo que pensaban o defendían tanto Marx  como Engels. Se vuele a confundir trabajo con el producto. Habrá que volverlo a decir: lo que compra el capitalista /empresario no es el resultado de la producción que es el trabajo realizado; lo que se compra es la capacidad de trabajar que tiene cierta persona que deviene por tanto una mercancía más que compra el capitalista y que se le domina fuerza de trabajo.
Por consiguiente, el capitalismo sólo se remite al trabajo asalariado es decir, a toda aquella mercancía de la que puede extraer plusvalía. Es decir la fuerza de trabajo es una  "mercancía que utiliza" el capital. Y en momentos de crisis, como el final de la Segunda Guerra Mundial o incluso en los treinta es el Estado el que se convierte en empresario. Pero como competidor propone sus propia condiciones
Y en las condiciones en las que el Estado se convierte en capital que ocurre. Sólo es posible en momentos en que hay situaciones excepcionales como la crisi del 29 de la que salen los USA mediante el New Deal y mediante un keynesianismo militar..... Pero estamos en otra época en la que las perspectivas son la deriva hacia el trabajo esclavo y hacia una barbarie donde lo único que le importa a este capitalismo es la mercantilización de la vida. Para este tipo de capitalismo el trabajo como hemos conocido hasta ahora es una inmundicia. Pero sobre esto volveremos.

Javier Méndez-Vigo

Friday, October 23, 2015

ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA RB


Cada cierto tiempo salta a la luz determinadas objecciones a la RB, creando confusionismo ético-político y filosófico. Tesis como la que  "no es viable", "no es justa", o la que es una propuesta que incita a la vagancia [parasitismo] son contrapuestas desde los primeros tiempos en que apareció dicha propuesta (allá por la década de los 80 del siglo pasado). Es sintomático además la existencia de cierto "desprecio" por parte de otras propuestas hacia la conquista de un derecho como  es el derecho a una RB de ciudadanía.
Los que defendemos la conquista de este derecho consideramos que el tenerlo no sería la panacea para acabar con todos los sufrimientos de un sistema económico injusto (pero al menos acabaría con la pobreza). El tener dicho derecho no supondría la salida de ningún genio de alguna lámpara maravillosa que nos concediera dicho deseo. LA RB ES UN DERECHO A CONQUISTAR; un nuevo derecho político y económico- social. Por consiguiente sería una medida más que debe ir vinculada a un programa político- económico radical que permita la  "transformación social". A partir de lo dicho algunas consideraciones:
1) La RB no es una propuesta religiosa como opinan algunos, salida de la Iglesia. Hay que tener en cuenta que el el capitalismo se basa en la "ética del trabajo". En el frontispicio de un  "campo de exterminio nazi" existía la siguiente leyenda: ·el trabajo dignifica al hombre". Tampo hay que olvidar que  el "Hombre nuevo" del estalinismo residía en el trabajo (del Goulag) No quiero profundizar, tan sólo afirmar que todo sistema que se basa en la  "lógica productivista" tiene una concepción antropológica parecida. Además la RB no es una propuesta de derechas o de izquierda (lo que no quita que existan ambas lecturas. Acusarla de derechas es lo mismo que si yo quisiera acusar  a la propuesta del Trabajo Garantizado (TG) de ser una propuesta de derechas, por el mero hecho de que en la contemporaneidad fue propuesta en el New Deal  del Presidente Roosevelt que serviría para apuntalar  el sistema económico capitalista después de la Depresión de 1929. [Yanis Varoufakis, El Minotauro global]. Por mi parte no caeré en este tipo de demagogia. Pero lo que si hay que decir es que la RB es un derecho burgués que dirigentes de la burguesía revolucionaria como T. Paine y Robespierre defendieron ( como derecho a la existencia); un derecho burgués que la actual burguesía decante y senil ni quiere ni puede conceder. Como derecho hay que conquistarlo. Además desde mi perspectiva tanto la RB como el TG son propuestas complementarias que necesitarían ir vinculadas a un programa de transformación radical que permita un cambio de sistema.
2) La RB no tiene nada que ver con la teoría del  "fin del trabajo"
Ya en la Renta básica y el trabajo delimité los errores que comete aquellos que realizan dicha identificación. Aquí sólo quiero decir dos cosas: a) el trabajo es una categoría  central de la ontología del ser social- es decir sin la categoría del trabajo no se puede entender la evolución humana. Ahora bien una cosa es el trabajo y otra muy distinta es el trabajo asalariado que conlleva irremediablemente la explotación y la alienación del trabajador. La RB sienta los cimientos para romper con la lógica salaria (no para el fin del trabajo) y para conseguir lo que Paul Lafargue  defendía en su opúsculo "El derecho a la pereza". Pero lo dicho no es posible si la RB básica no va unida a una de las reivindicaciones clásicas del Movimiento obrero y que no es otra que la Reducción del Tiempo de Trabajo sin rebaja salarial
3) La RB es un instrumento de emancipación para las clases populares.
No es un derecho que incite a la vagancia e históricamente ha ocurrido todo lo contrario en los experimentos realizado como en determinadas regiones de la India, donde el experimento consiguió que se acabara con el alcoholismo, el maltrato y se consiguió un "modelo cooperativista", ¿Por qué decimos que es un instrumento de emancipación? Porque supondría una libertad real. Pero además en un Estado como el Reino de España donde la  "componenda" de la Transición (1978) supuso que en nuestra Consititución no se reconozca la Huelga de Solidaridad ni las "cajas de resistencia", la RB sería una gran instrumento para no caer en el chantaje de las direcciones sindicales cuando firman algo en contra de los intereses del Movimiento obrero....
Javier Méndez-Vigo

Monday, July 27, 2015

ACOTACIONES A LA PROPUESTA DEL IMV


… Y especialmente chocante que se quiera revitalizar ahora las rentas mínimas de inserción que han mostrado abundantemente sus deficiencias y hay materiales acumulados al respecto” [Jordi Arcarons- Daniel Raventós- Lluis Torrens]

Como la  “RB no es viable ni justa”  hay que volver a las Rentas Mínimas  aunque reciban otro nombre. Primero la ILP de CCOO/UGT y ahora la propuesta del Ingreso Mínimo Vital (IMV). Atrás queda todo el auge que cogió la propuesta de la RB, gracias al aldabonazo de las Europeas por parte de PODEMOS. Pero desde aquél programa hasta el actualmente propuesto por los  “sabios” se ha dado un salto en el vacío, camino de la moderación.
Se acusa a los defensores de la RB de radicalidad, cuando lo único que pretendemos es la instauración de un derecho burgués: el derecho a la existencia. Un derecho que la  “burguesía revolucionaria (Paine, Robespièrre) trataron de proporcionar. El problema radica en que la burguesía senil y tardía actual ni quiere ni desea proporcionarlo. ¡La conquista de un derecho no es radicalidad!, si acaso es simplemente la lucha por la justicia social. Sin embargo, radicalidad es el austericidio y la política de recortes sociales que nos lleva a la miseria, pobreza e incluso a suicidio por parte de las clases populares.
¿Por qué hablamos de una vuelta a las Rentas Mínimas? la Reducción del Tiempo de Trabajo
. La realidad fue que la conquista de la  “hegemonía” tanto cultural como económica y política por parte del neoliberalismo conllevó una política económica de corte monetarista que impide de fato las políticas sociales.
Dicha política monetarista y neoliberal “culpabiliza” al trabajador y criminaliza cualquier movimiento social. Por eso fue una batalla decisiva y fundamental el ataque al salario indirecto y posterior victoria de la postura monetarista. El obrero es culpable de su situación y por consiguiente, el Estado ha de dejar de ayudarle. Por ende, lo que en principio era viable dejó de serlo, y las RMI quedaron en nada. Y si además esta política monetarista transfoma el mercado de trabajo haciéndolo más flexible y precario desaparece toda política social.
¿Quiere esto decir que los defensores de la RB estemos en contra de las Rentas Mínimas?  No, si intentan acabar con la pobreza o si van ligadas a programas de transformación de la realidad. El problema radica en que al ser débiles no llegan a superar dos tipos de trampas: la trampa del paro y la trampa de la pobreza.
En qué consiste el Ingreso Mínimo Vital (IMV)
En un artículo publicado en El Pais (26/06/2015) Pedro Sanchez nos dice que  “Ingreso Mínimo Vital en nada se parece a otras propuestas que plantean rentas mínimas para todos los ciudadanos, sino que está enfocado en aquellas familias que peor están pasando” ¡Bendito lenguaje! Si porque se confunde Renta Mínima con RB, y digo esto ya que las RMI (únicas existentes) nos remiten a la unidad familiar; mientras que la RB es la única que propugna un derecho de ciudadanía.
Veamos pues que es el IMV. Este sería  “una prestación por situación de necesidad: personas o familias sin ingresos que no perciban ninguna prestación”. Cuyo montante sería de 426€, más otras prestaciones (por hijos). No es una renta sino una prestación. Y si me voy a la RAE me encuentro con la siguiente definición: “cosa o servicio que alguien recibe o debe recibir de otra persona en virtud de un contrato o d una obligación legal”
Cosa muy distinta del significado de derecho y más de un derecho de ciudadanía. Por tanto toda prestación supone una obligación. Es verdad que desde que asumió la SG del PSOE Pedro Sanchez nunca ha sido partidario de una RB, por considerarla  “no viable” y  “no justa”. Ahora le añade el  “gran rechazo social; como si esto fuera una excusa. ¡Hasta gente de bien estuvo en contra de las  sufragistas!, pero gracias a la terquedad y la lucha se pueden conseguir los derechos. Pero volvamos a nuestra cuestión. Como la RB genera rechazo social se nos dice que  “es más útil positivo un IMV asociado a un estado claro de necesidad y condicionado a que los beneficiarios se comprometan a aprovechar las medidas de apoyo a salir cuanto antes de esta situación de pobreza en la que se encuentran
Lo que hay detrás de todo lo dicho vuelve a ser una ética del trabajo en la que se culpabiliza (se quiera o no) al trabajador. ¿Por qué?  Porque se insta a que se comprometa. Existe una condicionalidad más débil que la que se encuentra en la ILP de CCOO/UGT, pero condicionalidad al fin y al cabo
El IMV no es un derecho, supone la vuelta a la RMI, pero con más complemento y además no desaparece mientras existan las condiciones de pobreza. Es la política clásica ya que no se sale de la lógica productivista, aquella que vincula renta y trabajo. Una lógica que asimila el trabajo al trabajo asalariado, por tanto no se avanza hacia una ruptura salarial.
Un Derecho  es algo muy distinto ya que supone universalidad y condicionalidad. Pero además cualquier postura sea la RMI o la RB supone un programa económico detrás, cosa que parece no ser el caso de la IMV., Me refiere a una transformación de la fiscalidad (cogiendo de una vez este toro por los cuernos) o a una propuesta como fue la de la RTT. De todas formas una cosa si que es real: la IMV si que puede dar un estoque a la pobreza; pero desde la defensa del derecho a la RB creemos que hay que ir más allá.

Pareciera como si todavía estuviéramos presos de aquél dilema que E. Fromm sintetizara en un gran libro. Existe un miedo a la libertad [la de las clases populares]. Miedo a la libertad real que conllevaría la consecución de un derecho a la existencia

BIBLIOGRAFÍA
Javier Méndez-Vigo, Renta básica y trabajo. Palibrio 2014
                                  , http://javier-mendezvigo.blogspot.com.es/2015/04/es-viable-y-justa-la-rentabasica-1.html

Monday, April 20, 2015

¿ES VIABLE Y JUSTA LA RENTA BÁSICA? (1)

"En la sociedad capitalista, el trabajo tiende a degradarse y el trabajador a embrutecerse" [Eduardo Sartelli]

INTRODUCCIÓN

Hace ya unos meses un dirigente político, en pleno debate sobre la RB, realizaba la siguiente afirmación: "la RB ni es viable socialmente ni es justa". Es de esas afirmaciones lapidarias que pretenden decirlo todo y al final son completamente vacías o a lo sumo lo único que expresan es la ignorancia supina. Y en última instancia lo que supone es que aquél que las dice continúa estando preso de la lógica económica dominante y/ o hegemónica.

Lo que realmente ha quedado demostrado es que dicha lógica dominante basada en culpabilizar al parado, en la caridad y en el productivismo capitalista a lo que nos conduce es a la miseria y a la exclusión de masa de trabajadores.

Pero lo que estamos diciendo no es nada nuevo y proviene  de un largo camino de 40 años de políticas económicas llevadas a cabo en nombre de la Austeridad. Políticas propugnadas a partir de la desaparición de los Años Gloriosos y del rechazo del pacto Keynesiano de postguerra que han conllevado a un ataque frontal a los derechos económicos y sociales de la clase trabajadora y sus aliados.

En la década de los 80 se inicia en toda Europa el ataque a los derechos sociales. Fundamentalmente lo primero que hizo dicha política económica fue  "quebrar" lo que hasta entonces se conocía como salario diferido. Dicho ataque coincide con la aparición del paro de masa ( a raíz de la crisis del 73) y con el debate sobre el  "fin del trabajo". La salida de aquella crisis fue realizada sobre las espaldas de los trabajadores constituyendo lo que se conoce como la "sociedad dual". Ernest Mandel  lo explicita muy claramente (1986): "¿Cuál es la lógica capitalista de esta sociedad dual? Es un gigantesco retroceso histórico sobre una cuestión clave: los salarios indirectos (socializados). Por  una larga lucha histórica, la clase obrera de Europa del Oeste, de Australia y del Canada (y una menor medida de USA y del Japón) había arrancado este cemento fundamental de la solidaridad de clase, a saber que los salarios no deben  cubrir solamente los costes de reproducción de la fuerza de trabajo de los que están efectivamente empleados, sino también los costes de reproducción del proletariado en su totalidad por lo menos a escala nacional, es decir también el mantenimiento de los parados, los enfermos, jubilados, de los trabajadores y de los trabajadores inválidos  y sus niños con un mínimo vital superior al  "umbral de la pobreza" oficialmente reconocido"

SUBSIDIOS O DERECHOS

Iglesias Fernández da tres fechas que son fundamentales (Acta Única de 1985, Libertad de circulación de mercancías y capitales de 1993 y la firma del Tratado de Mastich de 1992) que asientan la nueva política económica. Tres fechas con las que  "se asume con claridad, que ya nunca volveríamos a conocer sociedades de pleno empleo". Es decir se ponían los cimientos para el Adios al Estado de bienestar.

Uno de los hechos principales que conllevaba esta política era la de culpabilizar y criminalizar la situación de la fuerza de trabajo (perdón capital humano, por utilizar los términos del nuevo lenguaje neoliberal). el trabajador en paro era un  "vago" que no arriesgaba y por consiguiente hay que quitar derechos, para que como  "hombre libre" fuera al mercado a arriesgarse tal y como hace el capitalista.

¿Qué política ante el cambio de paradigma? ¡qué política social ante este ataque frontal? La política de la socialdemocracia (en su largo camino hacia el social- liberalismo) fue una política defensiva basada en la implementación de subsidios frente a una política por los derechos sociales. Y tal política se concentra en lo que hemos conocido como RENTAS MÍNIMAS DE INSERCIÓN  (RMI).

Dicha política iba a convertirse en un parche ante la nueva situación. Pues la RMI debe situarse dentro del proceso de construcción de la UE (bajo la égida del neoliberalismo). Ya desde el Tratado de Mastrich los gobiernos (de cualquier signo) entienden que  "el nuevo escenario de liberalización económica que va suponer la consolidación de la UE va a tener como consecuencia un aumento notable del desempleo estructural, buena parte del cual iba a traducirse en personas en situación de desempleo de larga duración"( Muñoz Rodriguez, David).

Es en 1988 cuando el gobierno socialista francés introduce la RMI  y en 1989 la UE recomienda que los demás gobiernos la tomen como referencia. Es a lo largo de la década de los 90 cuando se implanta en el Reino de España, con la salvedad de que en nuestro contexto son concebidas como "Ayudas de Emergencia Social" que obligan a una contraprestación.

La RMI nacen pues para combatir la pobreza (establecida como derecho subjetivo para las personas aquejadas de pobreza extrema y carentes de derecho a percibir una prestación económica que garantizara un mínimo vital). Pero entonces ¿cuáles son las características de la RMI? Iglesias Fernández las sintetiza en las siguientes.

    - Se trata de subsidios diferenciales o complementarios que elevan los ingresos propios de las personas a un mínimo establecido por cada CCAA.
    - Los receptores de dichas ayudas son las unidades familiares o unidades económicas de convivencia.
    - Requieren la demostración de necesidad y la comprobación de necesidad y medios.
    - La edad mínima de percepción de dichas ayudas son los 25 años.
    - Requieren un período que oscila entre 2 y 3 años de empadronamiento según unas y otras CCAA
    - Incorporan de forma expresa los llamados dispositivos de inserción conocidos como itinerarios o contratos de contraprestación.

Diversos pensadores- como Iglesias Fernández y Daniel Raventós- consideran que las RMI no superan una serie de  "trampas" y al final se convierten en meros parches. Quisiera añadir algo: por un lado dicha concepción continúa presa de la  "lógica productivista" del capitalismo; por otro, confunde trabajo con empleo asalariado, con lo que en última instanci convierte un derecho (derecho al trabajo) en un deber (deber a  trabajar) y ponen los fundamentos del workfare.

LA LUCHA POR UN DERECHO: LA RENTA BÁSICA

Van Parijs en una entrevista realizada en la Revista  Mouvements nº 73 nos dice que "es la emergencia en proponer una solución al paro que sea ecológicamente responsable" lo que le lleva ya en 1982 al ecologismo y a proponer en este contexto el derecho a la Renta Básica. Y años después en 1988 se publica en Zona Abierta el primer artículo de Van Parijs en España, que llevaba por título "Una vía capitalista al comunismo" donde propone una Asignación Universal.

La propuesta aparece para solucionar la pobreza que conlleva el paro de masas y la posibilidad real de la exclusión. Hay que tener en cuenta también el contexto en que se realiza dicha propuesta. Al comienzo del  "asalto al Estado de Bienestar" por parte de la nueva política económica [neoliberal]. ¿Cuál es la política de la izquierda? Dicha política se basaba en la Reducción del Tiempo de Trabajo y en las RMI. Pero entre los defensores de la RTT esistían dos posturas: una la Reducción a las 35 horas sin rebaja salarial y la otra la Reducción con bajada del salario.

Por otra parte, la Renta Básica aparece como respuesta a las RMI, ya que aquellas no superan una serie de trampas  como son:

   - Las RMI no son un derecho sino un subsidio que se otorga a la familia.
   - No son un derecho universal, no todos los ciudadanos pueden beneficiarse del mismo, sino únicamente las familias pobres.
   - No son incondicionales, ya que su concesión está sujeta al compromiso de inserción en el mercado de trabajo.
    - Introducen un coste social, en términos de control y un coste económico muy elevado en términos de administración burocrática.

En realidad, la práctica nos ha llevado a ver que las RMI van precisamente contra una política universalista de redistribución de la riqueza, precisamente por el hecho de que no comparte la universalidad, individualidad e incondicionalidad de estas políticas. Por último convierten un derecho en un deber, precisamente en un período histórico donde el pacto keynesiano ha dejado de existir. Un período donde le capitalismo tardío está reformulando el mercado de trabajo. Donde se desregula (o se regula desde la perspectiva del capital), y donde se introduce la flexibilidad laboral para dar una vuelta de tuerca a las condiciones laborales del proletariado.

La RB tal como la propone Van Parijs (derecho de ciudadanía) vendría a cumplimentar distintos derechos sociales como la sanidad y la educación. Por otra parte, sería un derecho político y económico social que permitiría una libertad real para todos en una sociedad  "desigualitaria" como la capitalista.

Desde esta perspectiva la RB serviría para una reformulación del Estado de bienestar desde la perspectiva de los Derechos Humanos, entre otras cosas porque incidiría sobre el mercado de trabajo, pero porque al mismo tiempo sería un instrumento de emancipación en manos de los trabajadores (volveremos sobre esta cuestión). Incidirían ya que entre otras cosas: 1) eliminaría los problemas de la estigmación; 2)  evitaría las trampas de la pobreza o del desempleo; 3) socavaría el carácter coercitivo de la relación laboral.

Es desde esta perspectiva que diversos autores (como Luis Sanzo- González) ven su viabilidad social desde las RMI. Es decir, desde su profundización, pero aquella sería imposible sin la participación social y sin una nueva política económica que rescate a los ciudadanos.

BIBLIOGRAFÍA

J. Iglesias Fernánde, D. Muñoz Rodriguez, M. Saez Bayona, De las rentas mínimas a la Renta Básica de los Iguales y mucho más
Ernest Mandel,  Marx, la crise actuelle et l'avenir du travail humain. Revue Quaátrieme Internationale nº 20, mai 1986
Javier Méndez- Vigo Hernández, Renta Básica y trabajo, Palibrio, Bloomington, 2013
David Muñoz Rodriguez, La renta básica de los iguales en el contexto de la crisis: percepciones sociales. XIV Jornadas de Economía Crítica, Valladolid 2014
Daniel Raventos, Las limitaciones de los subsidios condicionados y la renta básica en tiempos de depresión. Documentación Social 154
Luis Sanzo- González, Allocation universelle et garantie de ressources en Espagne et au Pays Basque. 9 International Congress









Monday, February 23, 2015

RENTA BASICA, SALARIO SOCIAL Y TRABAJO GARANTIZADO


En el Foro Social del Rototom 2014 debatimos sobre las alternativas para Salir de la Crisis
Aquí os dejo todo el debate.
Después de cierto tiempo aunque las posturas siguen hasta cierto punto siendo contradictorias, la realidad y sobre todo la práctica política del las Marchas por la Dignidad  hace que que no sean tan disyuntivas y que aquellos que hasta hace poco veían incompatibilidad, hoy dia ya propugnen cierta complementariedad entre la Renta Básica  y el Trabajo Garantizado

http://www.dailymotion.com/video/x2ebi84_renta-basica-salario-social-y-trabajo-garantizado-foro-social-rototom-sunsplash-2014_school